Cuando se reúnen grandes pensadores, no hay más opción que escuchar, pero cuando el tema son los 60 años de la Revolución Cubana, hay que adicionar el sentimiento que despierta no parar jamás en la preservación de lo logrado. Así trascendió en el panel A 60 años de su triunfo: Significación histórica de la Revolución Cubana y del legado de Martí y de Fidel, celebrado en el capitalino Palacio de Convenciones durante la IV Conferencia Internacional Por el equilibrio del mundo.
Abel Prieto Jiménez, Director de la Oficina del Programa Martiano, en su carácter de moderador, calificó la jornada como una forma de redescubrir a la Revolución en su condición marxista y martiana, mediada por los principios incorruptibles defendidos tanto en el orden interno como en las tribunas internacionales.

El intelectual brasileño Frei Betto ilustró a Cuba bajo la tesis del significado del socialismo en una isla del occidente del mundo que sobrevivió 30 años de la caída del muro de Berlín, sin abandonar el camino de la emancipación. Argumentó que EE. UU. siempre ha tenido el deseo de destruir a Cuba, pero no ha podido porque tendrían que eliminar a un pueblo de la faz de la tierra.
De Cuba citó el protagonismo de hombres y mujeres, el papel de la subjetividad humana como esencia del actuar en la historia, el internacionalismo y la solidaridad con otras tierras y ante cualquier obstáculo dentro de las fronteras, y la capacidad que ha tenido la Revolución de realizar autocríticas.
«Los yanquis han aprendido que entrar en Cuba no es luchar contra un gobierno, es luchar contra un pueblo», dijo.

Eusebio Leal trajo la idea del pensador peruano José Carlos Mariátegui sobre la necesidad del socialismo como una creación heroica y que su construcción es un viaje a lo ignoto, algo experimentado por sus hacedores en la Mayor de las Antillas. Evocó la necesidad de apoyar la causa independentista de Puerto Rico, y aseguró: «en Cuba no hay un acto de oportunismo en las relaciones con el mundo exterior».
Hizo referencia a la capital después de sufrir un tornado el domingo último y elogió la solidaridad emanada en todo el país. «Ese es un sentimiento de nación, que da crédito al sentido de las palabras de que aquí nadie está desamparado». Leal conversó sobre la integridad de Cuba, de su Gobierno, que se ha sabido ceñir a los principios más enaltecedores de la ética social.
Atilio Borón recordó a un Fidel que no cesa, que nos guía, que «planificó» su muerte a los 90 años para no dejarnos solos antes; lo caracterizó como un hombre defensor de la puntualidad, la precisión y la exactitud. Acotó que no dejó nada al azar, planificó todo al detalle, con una mente muy lúcida y una mirada de águila para profundizar en la magnitud de cada acontecimiento.

Elier Ramírez, historiador y diputado, abordó a Fidel en sus ideas: «La capacidad histórica de un país no está en su extensión, sino en su intensidad», dijo. Luego aseveró: «Fidel se reveló contra el imperialismo estadounidense y realizó una herejía frente a las prácticas socialistas dogmáticas del momento». Destacó la creación del Partido Comunista de 1965, como el gran aporte de la Revolución para alcanzar la unidad de las organizaciones partidistas y grupos sociales, porque él vislumbró en el factor subjetivo algo fundamental para el cambio revolucionario, que se asume con la práctica consciente y organizada de las masas populares.
Fidel se opuso a las teorías del fatalismo geográfico y construyó una Revolución muy radical que declaró su carácter socialista para desatar un proceso cultural y profundo. Su liderazgo hizo protagonista al pueblo, comentó Elier Ramírez, y agregó que construir un gobierno que no tuviera la intromisión de Estados Unidos en las decisiones internas es otra de las victorias alcanzadas por la Revolución.

El presidente de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, Miguel Barnet, recordó momentos vividos junto a Fidel. Narró que recibió una llamada de él a las tres de la madrugada y no se atrevió a decirle que estaba durmiendo al imaginarse que Fidel estaba trabajando. «Nos enseñó que la verdad siempre será revolucionaria, por eso debemos combatir las mentiras de las redes sociales», convocó el escritor cubano y lo nombró como el gran cimarrón de la contemporaneidad.






