La investigación revela que el esqueleto, apodado Ata, se debía a diversas mutaciones en siete genes que actúan como controladores del desarrollo de los huesos y que intervienen en deformidades óseas, malformaciones faciales o displasia esquelética, comúnmente conocida como enanismo.
Según el estudio, los expertos han analizado el ADN del esqueleto, el cual «ha probado, más allá de cualquier duda, que es humano». (HISPANTV)






