Se conoce por "El Platanal" a un pequeño saliente que existe en la subida de la loma que une a La Poza con Matías. Su nombre se debe a un sembrado de plátanos que desde 1956 cultivaba Lupísimo Gómez en esa tierra.
Este lugar se encuentra a menos de un kilómetro de Matías y en el extremo de la loma que sigue en esa dirección. Aledaño al lugar había una sola casa de vivienda, esta pertenecía a Lupísimo Gómez, su esposa Bohemia y sus dos hijos Walfrido y Nereida. Había otros vecinos distantes, estos se encontraban en La Poza Arriba, Rihíto Matías y Caimitón.
El camino era extremadamente malo, apenas se podía avanzar en un transporte automotor. Las poblaciones más cercanas eran Contramaestre y Baire, había pequeños caseríos en Los Negros y Cruce de los Baños.
Desde los primeros días del mes de marzo de 1958 ya había combatientes del Movimiento 26 de julio en los alrededores de Matías y otros lugares de la zona, pero no fue hasta el 21 de ese mismo mes que queda establecido un campamento en la finca de Manuel Pérez en lugares cercanos de La Poza.
En esta zona se colaboraba de distintas formas. Una era a través de la compra y venta de bonos del movimiento 26 de julio, recogida de alimentos, calzados, armas, medicinas. La ayuda se materializaba en el envío de distintas armas, entre las que se encontraban las escopetas de distintos calibres y de repeticición, fusiles marca U calibre 22, revólveres etc. Con estas armas más las que cada combatiente trajo de su casa es que se funda el campamento de la finca de Manuel Pérez en los alrededores de Matías y con las que se realiza el combate el 16 de abril.
Estos mismos combatientes fueron los que 10 días antes, el 6 de abril, realizaron el ataque al poblado de Baire con un saldo de 5 prisioneros y la captura de algunas armas.
El 16 de abril de 1958 una columna del ejército de la tiranía de batista partió desde Maffo para Matías pasando por Los Negros. Los jefes de esta columna eran el Capitán Machín y el Sargento Cruz, ambos destacados por su crueldad en el municipio Contramaestre en aquellos tiempos. La hora de salida de la columna batistiana procedente de Maffo fue alrededor de las 8.00 AM, llegando a Los Negros las 10.00 AM.
El ejército partió rumbo a Matías por el camino de La Juba y Caimitón llegando a este último lugar más o menos a las 11.00 AM debido a que viajaban despacio por lo molesto del camino, sus malas condiciones y otros inconvenientes. De todas maneras hay que suponer la poca movilidad de aquel ejército con métodos anticuados de marcha y organización deficiente.
En este lugar siempre había una emboscada de soldados rebeldes con una mina eléctrica esperando la llegada de los guardias para detonarla, sin embargo ese día ni la mina explotó ni se produjo la emboscada. Los combatientes que estaban en esta actividad al ver que la mina no hacía efectos se dieron a la fuga sin avisar a los demás pasando para Rihíto de Matías, en ese momento pasa otro combatiente de El Platanal para La Juba y al llegar a Caimitón se encuentra con los guardias de la tiranía, regresó rápidamente y avisó a los compañeros de el Platanal que el ejército batistiano se encontraba ya a pocos metros de distancia, es entonces que los compañeros que estaban en El Platanal pertenecientes a la otra emboscada toman posición de combate para resistir al enemigo, pero ya era tarde, pues los guardias habían tomado el firme de La Poza emplazando una ametralladora calibre 30 para atacar tratando de tirar un cerco táctico para envolver a los guerrilleros en un anillo de fuego y de metralla.
No habían pasado ni 10 minutos cuando ya el ejército abría fuego sobre las posiciones de los rebeldes disparando con armas de distintos calibres y apoyados por dos avionetas, dos aviones B / 26 y un helicóptero. La emboscada rebelde estuvo compuesta por 20 combatientes teniendo como jefe a Felipe Riopedre y a Erlindo Ramos Pérez, el armamento era bastante deficiente, escopetas, fusiles marca U calibre 22, revólveres calibre 32, 38, 44, 45. Otro factor adverso fue la escasez de municiones con que se contaba. Para las 12 escopetas había no más de 50 cartuchos en total, para los 4 fusiles marca U menos de 60 balitas en total, para dos fusiles Springfield unas 40 balas así como alrededor de 25 balas de revólver de distintos calibres para 4 de este tipo de armas que tenían.
A las 11:30 AM se da inicio al combate, los rebeldes disparan con las armas que tienen, el enemigo trata de rodearlos pero estos se defienden del cerco, por cuanto el mismo puede resultar peligroso y dar al traste con la escuadra completa.
El combate duró hasta las 3.00 PM. El resultado del mismo fue poco halagador, el enemigo a penas tuvo bajas. Por la parte de los rebeldes 13 heroicos y valerosos combatientes entregaron sus vidas y 18 resultaron heridos, 11 de ellos de cierta gravedad.
Los combatientes caídos en esta acción son los siguientes:
Cándido Álvarez, José Fernández, Juan Riverón, Rubén Acosta, Percis Mora, Esteban Caballero, Nelson Corría, Ramón Arias Lora, Candelario Rodríguez, Calis Sánchez, Graciano Tamayo, Salvador Olivares y Andrés Cabrera.
A las 3.00 PM se dio la orden de retirada por parte del jefe que acababa de entrar. En la retirada, Erlindo Ramos recogió el cadáver de José Fernández y lo llevó cargado casi hasta el campamento donde otros compañeros lo ayudaron. Este fue el único cadáver que se rescató, pues los otros doce el ejército se los llevó para Maffo y no se conoce lo que hicieron con ellos.
Además de la falta de armas y municiones hay que destacar el trabajo de un delator (chivato) llamado Niño Moreno que vivía en esa zona y que ese día sirvió de práctico a los guardias para que atacaran el lugar exacto donde estaban situados los rebeldes. El ejército batistiano tomó la posición de los rebeldes y se decidió tomar el poblado de Matías. Antonio Rodríguez dio la orden de retirada de los heridos para Las Bocas en un Jeep y quedarse los combatientes para defender el poblado. Es entonces cuando llegan dos aviones, una avioneta y un helicóptero ametrallando toda el área donde se hallaban los rebeldes y parte de la población.
En esa situación llega la noticia que otra columna batistiana se acerca por la zona de La Jorobada con el fin de rodear el poblado por la retaguardia. Al quedar verificada esta nueva situación se dio la orden de no combatir y retirarse hacia Las Bocas.
Los 13 combatientes caídos eran en su mayoría de las Minas de Charco Redondo que habían venido para este campamento de Matías. Otros como Esteban Caballero, Salvador Olivares y Nelson Corría eran de la zona.
Este fue el combate de más bajas en el Ejército Rebelde durante toda la guerra de liberación en toda la Sierra Maestra, se hizo derroche de heroísmo por parte de los combatientes que en él participaron, pero no todo estuvo tan bien organizado y dirigido como debió estar. No obstante el combate sirvió de escuela de revolucionarios y las filas de la guerrilla se depuraron de aquellos elementos que subieron a la Sierra como cosa de juego.