Nos contó el periodista Antonio Medina, en Matanzas, que al entonces capitán José Ramón Fernández, en los combates de Playa Girón, le preguntaron los que fueron a tomar las historias hasta dónde podemos llegar. Y él contestó: "Hasta donde les alcance el valor".
Trazó entonces un paralelo en la sesión del Noveno Congreso de la UPEC, que continúa celebrándose en todas las provincias del país, para expresar que "así debemos ir los periodistas, sin considerar que llegamos, pues entonces nos detendríamos y perderíamos el valor de la noticia".
Dos días después, en la Asamblea de Artemisa, la joven Yudaisis, como si hubiera escuchado a su colega, dijo: "El periodismo que se nos demanda no dista mucho del que hicieron los que nos antecedieron, solo que la noticia no se busca de lunes a viernes o en horario de 8:00 a.m. a 5:00 p.m. Puede estar el sábado o el domingo a las 12:00 p.m. y debe encontrarnos listos. Para eso hace falta la preparación que nos permita la capacidad de anticiparnos, de llegar. El periodista no termina de graduarse nunca".
Roberto Pérez Betancourt hizo comunión con lo dicho, cuando aseveró que "el periodismo no tiene pausa. El diario matutino se hace de madrugada, pero ya Internet nos puso alta la parada. Allí no hay diarismo, es en tiempo real".
Evocando a Rubén Martínez Villena, el periodista es ese ser de pupila insomne y párpado abierto. Tal condición es la que debe ir detrás de la noticia para parecernos a la sociedad, al pueblo que la construye día a día.
Pero ir detrás de la noticia significa también desterrar de nuestras agendas mediáticas el exceso de reunionismo, de actos o eventos, lo cual no quiere decir que no encuentren espacios en el periódico, la radio o la televisión, sino que no deben superar al latir de la sociedad, al reflejo que tenemos que darles a aquellos que nos leen, nos escuchan o nos ven.
Y se hace lo mismo reseñando un hecho trascendental en la esfera productiva, en los avances que va alcanzando la actualización del modelo económico y social que construimos, que señalando o criticando lo mal hecho, bien sea en un mal servicio, en lo dilatado de un trámite o el incumplimento de los planes productivos.
No podemos encerrar el periodismo en un mero acto divulgativo, tampoco en una simple descripción, ha de trascender con la orientación y la opinión, la del periodista y la de los sujetos del hecho noticioso.
Para eso basta con ser objetivo a la hora de abordar nuestras realidades, con argumentos y con la necesaria participación de las fuentes de información, hoy muchas veces contraídas, evasivas o cuando menos engorrosas en su relación con los periodistas.
Sobre ese particular, y apelando a las dinámicas del periodismo que se nos demanda, que entre otras cosas debe anunciar a su audiencia qué va a leer, oír o ver, trataremos en nuestro próximo espacio, que seguirá escuchando las voces del IX Congreso de la UPEC.
Claro que ya con diez asambleas del IX Congreso celebradas, los colegas continúan insistiendo en los problemas materiales de aseguramiento a la prensa, muy críticos en materia de transporte, en el mantenimiento de equipos de computación y la insuficiente conectividad, todo lo cual lastra el trabajo periodístico.
En cada una de las sesiones se ha recibido información de qué se está haciendo al respecto por el propio Gobierno para encontrar las decisiones correctas, que no pueden ser parches, pues no resolverían los problemas y lo único que harían es acumularlos, entorpeciendo aún más la solución definitiva.
Y como el periodismo de esta era tampoco se encorseta en un ámbito nacional, dada las potencialidades de las nuevas tecnologías, habría que decir que nada de raro tiene este diálogo de Congreso entre periodistas y Gobierno, entre periodistas y Partido. La UPEC fija en sus estatutos, desde sus dos primeros artículos, su propia esencia.
"La Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) fue constituida el 15 de julio de 1963, como expresión de la voluntad de los periodistas cubanos de organizarse para la defensa de la Revolución cubana, la independencia nacional y el ejercicio de la profesión", dice el artículo 1.
Y el artículo 7 de la Constitución reconoce a la UPEC como una de las organizaciones sociales surgidas en el proceso histórico de las luchas de nuestro pueblo.
El que tenga duda de que somos prensa revolucionaria, ni sabe ni quiere aprender a leer.






