La luz amorosa que no se apaga


La generación que no dejó morir al Maestro en su centenario, y sus continuadores encabezaron el homenaje. Foto: Ariel Cecilio Lemus

La escalinata universitaria se llenó de luz en la noche de este lunes en honor a José Martí. A 166 años de su nacimiento, miles de jóvenes anduvieron las calles de La Habana, hasta la Fragua Martiana, para recordarlo de la forma más noble: con antorchas hechas con sus propias manos, banderas y la voluntad de no olvidar su nombre y su ejemplo, incluso en tiempos de  volver a levantar.
A 24 horas del paso por la capital de un tornado, que dejó desconsuelo y destrucción a su paso, se encendieron las calles una vez más, como ocurre en estas fechas desde hace 66 años. «Que la tristeza se convierta en amor», «que esta marcha sea también una manera de dar fuerzas a las familias afectadas por el paso del desastre natural», eran frases que se repetían entre la multitud.
Una niña sobre los hombros de su padre, con una banderita cubana dibujada en su rostro, lanza besos al aire; una muchacha se hace un selfie con su grupo de amigos; un joven ayuda a otro a reavivar la llama de su antorcha, casi apagada por el viento… Son estampas de una tradición que Cuba no dejará morir.
La Marcha  de las Antorchas, en  homenaje al hombre de La Edad de Oro, que siempre quiso que la ley primera de la República fuera la dignidad plena del hombre, fue espacio también para convocar a reafirmar la nueva Carta Magna, que defiende en su letra ese principio. La luz amorosa no se apaga.

A pesar del dolor, La Habana palpita con luz de esperanza. Foto: Ariel Cecilio Lemus
Los jóvenes son los protagonistas de esta cita de compromiso con lo más puro de nuestras ideas. Foto: Ariel Cecilio Lemus
La Marcha de las Antorchas, en homenaje al hombre de La Edad de Oro, que siempre quiso que la ley primera de la República fuera la dignidad plena del hombre, fue espacio también para convocar a reafirmar la nueva Carta Magna, que defiende en su letra ese principio. Foto: Ariel Cecilio Lemus
La Marcha de las Antorchas, en homenaje al hombre de La Edad de Oro, que siempre quiso que la ley primera de la República fuera la dignidad plena del hombre, fue espacio también para convocar a reafirmar la nueva Carta Magna, que defiende en su letra ese principio. Foto: Ariel Cecilio Lemus
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