María Antonia trascendió las fronteras de Cuba con su labor en la finca El Alcázar, ubicada en Romana Siete, Contramaestre; era conocida como la ganadera amiga de Fidel, con quien compartió frecuentemente sus experiencias en la rama pecuaria.
En casi todas las visitas del Comandante en Jefe a la antigua provincia de Oriente ese era uno de los sitios de su atención. El reconocimiento a su obra y persona continuó ininterrumpida con Raúl.
El Alcázar es valorada por su ejemplaridad y excelencia en la especialidad y por la magnífica riqueza genética de los ejemplares bovinos. María Antonia heredó de su padre la experiencia ganadera, pero la trascendió en materia de cruces genéticos de ejemplares de buena raza. Contó con muchos discípulos y se convirtió en alguien imprescindible en la materia.
En ferias especializadas de México, Santo Domingo o Venezuela, entre otras, obtuvo alrededor de 200 premios. A su trabajo profesional, sumó la defensa y protección a los animales.






