Tras la sonrisa de Mascarada
Por Javier Labrada García
Tercer Frente. 30 de mayo de 2018 .Con la mochila al hombro, un sombrero de yarey, pasos agigantados y la mirada fija en las laderas montañosas, lejanas y nubladas, marchan jóvenes del municipio rumbo a comunidades ocultas por el verde manto. Ellos integran desde hace 7 años el Grupo de Teatro Mascarada.
Luchando contra adversidades de todo tipo para llevar su obra a cada rincón de este territorio, siguen convencidos de que el arte es también pasión por lo que hacen. Su director ,Osmani Guisado Vargas, nos narra los detalles que no se cuentan tras la sonrisa de Mascarada.
El grupo fue fundado el 16 de febrero de 2011, con el objetivo de llevar actividades teatrales y recreativas a pobladores, fundamentalmente, de las zonas de difícil acceso y complejidad social del municipio.
“Nos trazamos también como objetivo convertir este proyecto Mascarada en el eslabón cultural que pudiese unirnos al recorrido de la Guerrilla de Teatreros de Granma, que inicia en Playa Las Coloradas, por donde desembarcaran los expedicionarios del Granma, y siguen el recorrido de estos por toda la Sierra de Granma hasta Victorino, en la zona de Guisa”, cuenta Osmani.
El grupo retomaría allí en Victorino la travesía, harían el recorrido por todo el Plan Turquino, por el mismo camino que siguieran las columnas guerrilleras de Juan Almeida y Raúl Castro, hasta el Segundo Frente Oriental. Allí, en los límites de Segundo Frente con Bayate, le entregarían a la Cruzada Teatral de Guantánamo que lo llevaría hasta Baracoa.
O sea, esto significaría que en un futuro, las tres provincias más orientales del país contarían con un recorrido teatral de punta a punta. Este era el sueño.
Actualmente el grupo cuenta con 10 integrantes, dos mujeres y 8 varones. Su repertorio ha venido conformándose a lo largo de estos 7 años, inicialmente como resultado de un diagnóstico.
“Realizamos una serie de encuestas en los tres poblados fundamentales de este municipio, Cruce de los Baños, Filé y Matías, donde se supone se encuentra el grueso mayor de profesionales e intelectuales y descubrimos que el público era desconocedor del teatro, que solo habían percibido como teatro al humorismo y no precisamente un humorismo bueno”, declara Osmani.
A partir de esta encuesta se dieron a la tarea de confeccionar un repertorio para estos públicos, partiendo de sus gustos y preferencias.
Los primeros trabajos de Mascarada fueron meramente humorísticos, dirigiendo el repertorio a las necesidades, vivencias, costumbres y mitos y leyendas del campesino, costumbres predominantes en este ambiente rural y montañoso.
En la medida en que el proyecto fue avanzando y los públicos de los lugares de difícil acceso y complejidad social fueron aceptando y acogiendo las obras del grupo, estos se dieron a la tarea de ir incluyendo cosas de mayor peso teatral y artístico.
¿El objetivo? Ir transformando la mentalidad de los pobladores de estos lugares, contribuir a la formación de su cultura general integral y que adquirieran conocimientos técnicos del teatro.
“De los trabajos, entre los más acogidos en estos 7 años por el público, el espectáculo de payasos tiene un lugar especial: “Dos payasos en Verano”, con Chipolino y Raspadura, o Tareco y Raspadura, Sofrito y Raspadura. Porque hemos creado un sistema en el proyecto de que el repertorio nos lo aprendemos todos. El personaje de uno se lo aprende el otro, con el objetivo de poder garantizar la mayor cantidad de actividades posibles, de que Mascarada pueda estar trabajando en dos lugares a la vez con el mismo repertorio”, detalla su director.
No solo los niños, sino también el adulto se ha identificado con este espectáculo. Dentro del repertorio para adultos cuentan con obras como “Tío Chucho”, “Piedra para los cristales”, “Emeregildo”, “La bola de luz”, “El caballete” y muchos más que el público ha asimilado y ha hecho suyos.
Los pobladores identifican a los integrantes de Mascarada por los nombres de los personajes que interpretan en cada una de sus presentaciones.
“Trabajar con aficionados es la cantera principal de la cual se nutre el grupo, puesto que en Tercer Frente no tenemos muchos especialistas de teatro que podamos sumar al proyecto. Por lo tanto los aficionados garantizan la plantilla del mismo. Hoy la gran mayoría de los integrantes son aficionados. Solamente tres somos graduados de esta especialidad: Juan Antonio y Oendis Vázquez que son Instructores de Arte, y yo. El resto son aficionados con talento que hemos ido captando en las propias comunidades”, resalta Osmani Guisado.
Una vez que estos aficionados se integran al grupo se le empiezan a dar talleres, en los propios ensayos, de actuación, de dirección, de voz y dicción, donde se fortalece el conocimiento teatral, la preparación actoral, física y mental de los actores y el conocimiento y dominio de la voz, de la respiración diafragmática y otros elementos de importancia para el espectro teatral.
Sin embargo el apoyo de las instituciones del territorio a un proyecto como Mascarada ha sido nulo, prácticamente no existe. ¿Cómo sostenerse con tantos obstáculos en contra?
“Esto ha sido prácticamente el talón de Aquiles de Mascarada en 7 años que lleva el proyecto. Desafortunadamente para nosotros, y no tanto para nosotros sino para los pobladores de Tercer Frente, que más que nosotros necesitan del trabajo del grupo, las instituciones hoy por hoy no se concientizan de la importancia que tiene este trabajo para el territorio, que es totalmente Plan Turquino”, afirma el director del grupo.
Mascarada en 7 años, según nos detalla Osmani, le ha ahorrado al municipio Tercer Frente mucho más de 3 millones de pesos. Sacando la cuenta por los espectáculos de baja calidad artística y teatral que el municipio ha contratado por valor de 5 mil o 6 mil pesos y la poca aceptación que ha tenido en el público.
“La población que ha presenciado esos espectáculos nos ha puesto la mano en el hombro y nos ha dicho: Para ver eso, mejor veo a Mascarada”, asegura Osmani.
Hay una identificación entre el público de Tercer Frente que percibe la calidad del show que le brinda Mascarada, por encima de artistas profesionales que se contratan para venir al municipio, que a veces sin ningún tipo de respeto al público, sin respeto al arte, brindan el más desagradable de los espectáculos a nuestro pueblo que se merece todo lo contrario.
“A pesar de haber tenido 7 años de sacrificio, de esfuerzo, de conciencia de cada uno de los integrantes del grupo, hoy no contamos con un solo reconocimiento del Partido y el Gobierno local. O sea, que no hay una conciencia real, institucional, de la necesidad que tiene Tercer Frente de un proyecto cultural como Mascarada”, culmina Osmani Guisado.
Como piedras capaces de opacar el sol son los obstáculos que hoy frenan a este proyecto, pero más altos que las nubes que coronan las montañas son sus deseos de arrancar sonrisas a cada rostro que oculto en la seriedad de los problemas, no puede evitar romper el silencio con una carcajada.
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