Un integrador y amplio plan de recuperación económica ha impulsado el Gobierno Bolivariano de Venezuela desde inicios de este año, estableciendo una estrategia de trabajo coherente, conducida por un grupo coordinador que integra la más alta dirección del país, así como especialistas e investigadores nombrados por el propio presidente Nicolás Maduro como su Equipo Económico.
El aumento de la producción interna, la reorganización de los recursos naturales y su distribución –incluyendo algunos productos de la canasta básica–, la realización de censos energéticos, el apoyo a la ampliación de la mini y la gran empresa, así como la apertura y la inversión extranjera en alianza con importantes proveedores e inversionistas de países amigos, le han permitido irse recuperando y comenzar a estabilizar una nación sometida a la más feroz guerra económica.
El lanzamiento del Petro, su reconocimiento y empleo a nivel internacional, la fiscalización y manejo de las finanzas del país y a la vez, la sostenibilidad de la inversión social y la defensa de los logros alcanzados por la Revolución Bolivariana en este sentido, siguen siendo una fuerte arma que ha permitido al Gobierno afirmar que será el año 2019 el de la prosperidad económica.
Sin embargo, hace apenas unos días el Gobierno de Estados Unidos arremetió nuevamente contra la nación venezolana, anunciando un nuevo paquete de medidas, esta vez contra empresas y hasta ciudadanos de ambos países con interés en invertir y comerciar con la potente nueva industria del oro venezolano, algo para nada sorprendente, si se tiene en cuenta que el Gobierno norteamericano no escatima esfuerzos para destruir el proceso bolivariano, y ha sido la guerra económica una de sus armas más feroces. Pero habría que preguntarse entonces: ¿por qué arremeter ahora contra la industria del oro? ¿A qué le teme realmente EE. UU.?
EL PLAN ORO Y SU DESARROLLO
Todo apunta a que Venezuela se ratifique como la segunda reserva mundial de oro, ya con 32 campos certificados, gracias a lo cual el Gobierno ha impulsado el Plan Oro, que le permitirá el desarrollo del Arco Minero del Orinoco para el año 2019 y, por tanto, generar riquezas por el orden de los 5 000 millones de dólares.
En el marco de este Plan se inauguró hace apenas unos días en el estado Bolívar, la planta de procesamiento de oro conocida como «Sarrapia», que, según los expertos, podría generar una capacidad de procesamiento de hasta 90 kg de oro al mes para el próximo año, un esfuerzo que forma parte de un programa de instalación de 54 plantas que permitirán ordenar y darle un aprovechamiento óptimo al mapa productivo aurífero de Venezuela.
Durante una reunión reciente con su equipo económico, el presidente Nicolás Maduro aseguró que de esta forma progresiva se diversifica la economía y se consolida «un plan ecosustentable, ecosocialista, para avanzar en el Arco Minero del Orinoco y que todos esos campos de oro con capital nacional e internacional se pongan al servicio del vivir viviendo», anunciando así que el mundo entero puede invertir en el oro venezolano y que se prevé la instalación de una tercera línea de producción cuya construcción generaría 370 empleos directos y 580 indirectos.
Al respecto, Maduro sostuvo el pasado 31 de octubre –apenas unas horas antes del anuncio de las nuevas sanciones de la Casa Blanca– una reunión con expertos en materia económica financiera, con el viceministro de Finanzas y asesores económicos de Rusia e invitó a especialistas del Centro de investigación para el desarrollo del Consejo de Estado de la República Popular China para cruzar ideas en pos del fortalecimiento de estrategias para perfeccionar el nuevo modelo productivo y consolidar la independencia económica.
Poco después, el líder chavista aseguró que las sanciones de EE. UU. forman parte de la política alocada de Washington contra su pueblo y que afectan, sobre todo, al sector privado. «Si a alguien le perjudican las sanciones es a los empresarios», dijo Maduro, pues «los persiguen, les cierran las cuentas, les impiden las transacciones y la actividad financiera».
Dijo además que el pueblo y el Estado se defienden y lo seguirán haciendo como hasta ahora, pero a los empresarios los persiguen y los amenazan, aunque ni siquiera así podrán acorralar el interés por superar las dificultades.
EL ORO Y LA NUEVA TENDENCIA ECONÓMICA MUNDIAL
A propósito de las discusiones sobre el uso y comercialización del oro, así como la tendencia actual a emplearlo en las transacciones o sistemas de ahorro a nivel mundial, mucho se debate por estos días. Según expertos, parece estarse generando una nueva etapa de inestabilidad económica mundial en la que la economía estadounidense y el dólar podrían estar entre los más afectados.
Pero más allá de certezas o especulaciones al respecto, lo cierto es que desde hace algunas semanas, los bancos mundiales están aumentando sus reservas de oro a ritmos sin precedentes, algunos, incluso, lo prefieren antes que al dólar. Y aunque no se trata de algo nuevo, datos del Consejo Mundial del Oro estiman que en los últimos tres meses los bancos centrales adquirieron más de 148 toneladas métricas (5 820 millones dólares), 225 más que en el mismo periodo de año anterior.
Rusia fue el país que más compró, con 92 toneladas, superando las 2 036 toneladas en total, con un valor de mercado de 78 000 millones de dólares. Entre los compradores de oro más activos en los últimos meses se encuentran también Turquía y China, países cuyas relaciones con EE. UU. han empeorado y a la vez, se han reforzado con Venezuela.
Según Russia Today, a mediados de octubre el economista Ulf Lindahl, director de A.G. Bisset Associates, compañía especializada en investigación en mercado de divisas, dijo que el dólar estaba al borde de un colapso y que en los próximos cinco años podría depreciarse respecto al euro en un 40 %. Si a esto le agregamos que las inversiones en activos estadounidenses están acompañadas de riesgos crecientes derivados de la respuesta a la guerra comercial desatada por Washington contra países como Rusia y China, muchas de las aseveraciones de estos analistas podrían definir, cada vez más, la realidad futura y se ratificaría además, por qué Caracas sigue siendo un blanco principal de las acciones impositivas y manipuladoras de la Casa Blanca.
EN CONTEXTO ¿QUÉ ES UNA CRIPTOMONEDA?
– Son monedas virtuales que pueden ser intercambiadas u operadas como otra divisa tradicional, pero están fuera del control de instituciones financieras. Existe un gran número disponible y utilizan técnicas criptográficas para salvaguardar su seguridad y que no pueda ser falsificada; cada una posee las claves necesarias para operar con ellas.
EL PETRO, CRIPTOMONEDA VENEZOLANA
– Se posiciona como la primera criptomoneda soberana que está respaldada por las riquezas naturales de la nación.
– Inició su comercialización el 25 de marzo de este año.
– Entró en funcionamiento como moneda de intercambio comercial para las actividades internacionales de la República Bolivariana de Venezuela el pasado 1ro. de octubre.
¿CUÁL ES SU PRECIO?
– Su costo está en el valor de la venta en los mercados internacionales de los recursos que forman parte de las materias primas o bienes primarios. En el caso de Venezuela se trata de lo energético.
– El petróleo es la mayor materia prima y su mayor exportación. Otro remanente en un 50 % pertenece a los recursos minerales: oro: 20 %; hierro: 20 %; diamante: 10 %.
– Con estas combinaciones el valor de la criptodivisa no debe tener grandes fluctuaciones y por tanto, debe asegurarse la estabilidad económica del país.
– Hasta el 31 de octubre un petro tenía el valor de 3 600 Bs.S (bolívares soberanos), o lo que es lo mismo: 418,09 yuanes (moneda de la República Popular China); 3 975,70 rublos (moneda de Rusia); 52,78 euros o 60 dólares.
– El presidente Nicolás Maduro convocó a los venezolanos a unirse al Plan de Ahorro en Petro, un mecanismo para mejorar la capacidad económica de las familias y fortalecer las cuentas públicas de la nación.
Fuente: Prensa Presidencial de Venezuela






