¿Y yo, qué hago para el futuro de nuestros hijos en la Tierra?

Por Adamelis Cámbara Rosales.

Tercer Frente. 5 de junio 2020. Cada año llega esta fecha, 5 de junio, Día mundial del medio ambiente, declaración que se celebra desde mil 974  por las Naciones Unidas, pero desde entonces ¿Han disminuido las acciones destructivas del ser humano hacia la naturaleza?

Aún cuando el objetivo de la fecha es el de crear conciencia sobre lo importante que resulta cuidar el entorno natural,  y más que cuidarlo es respetarlo, así como reconocer  que la existencia de la mayoría de  los recursos es limitada, las conductas irresponsables han permanecido.

Tal vez un pequeño por ciento , por la magnitud del hecho, de las políticas trazadas en las cumbres y agendas destinadas a este problema mundial han logrado disminuir algo de los daños, sin embargo algo fundamental es verlo y hacerlo parte de la individualidad de cada cual, y mucho peso tiene de quienes toman decisiones.

Hay quien influye con una actitud simple que parece no dañar en nada, pero lo cierto que muchos piensan igual y hacen lo mismo, por citar un ejemplo, tirar la basura, degradable o no  al mar o a los ríos.  ¿Es que acaso no habitan otros seres vivos que igual forman parte de la cadena de la vida y el equilibrio natural en estos ecositemas ? Y digo basura,  pero así ha sucedido con grandes cantidades de sustancias orgánicas o químicas . Así los gases, los incendios, y la eliminación de grandes extensiones de bosques, las principales fábricas de oxígeno en la naturaleza , ecosistemas que además regulan el ciclo de las lluvias y las temperaturas además de albergar vidas.

Pero ese papel individual tiene su mayor repercusión porque así pensamos todos, que tan sólo es nuestra conducta aparentemente insignificante y es muy incierto, otros piensan igual, y las acciones que dañan al medio ambiente son consideradas ya de gran escala.

Los daños son tan evidentes que la comunicación ya es otra  pues a esto le sumamos las personas que deben hacer cumplir políticas y trazar objetivos realizables en las naciones. Aunque evidente se hace en el mundo el irrespeto a la naturaleza cuando unos no ponen límites a sus necesidades egocéntricas y también ilimitadas.

El desconocimiento no debe ser otra causa en un mundo globalizado por la información, se trata de la casa común   pero donde no todos somos responsables.

El daño ya está, pronosticado o no por civilizaciones y sabios, ¿qué nos queda por hacer? ¿Acaso rendirnos? No. Nos queda cambiar nuestros hábitos y donde respetar la naturaleza debe ser el primer pensamiento.

¿Que hago a partir de hoy para que mi entorno se  recupere?  Valorar qué está a mi alcance y en mis manos y entonces poner todo el accionar para que en este planeta, nuestros hijos y las generaciones que están por venir tengan un futuro.

Preciado el fruto de nuestra naturaleza.Cuidémosla cada día. (Fotos del autor)

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